Trasplante renal en niñosA pesar de que existen tratamientos como la diálisis o la hemodiálisis para
tratar una insuficiencia renal crónica, el trasplante renal es el único que
le puede mejorar la calidad de vida de un niño con este padecimiento. Mediks.com
entrevistó al Dr. José Alfonso Yamamoto Nagano, cirujano pediatra del Hospital Ángeles
Metropolitano, sobre este tema.
Dr. José A. Yamamoto, ¿cómo describe un trasplante renal?
Un trasplante renal es la colocación de un injerto, ya sea de un donador vivo
o de un cadáver, para que supla las funciones en un paciente con insuficiencia
renal. Generalmente, un riñón para un niño, es donado por su papá, su mamá o
por un pariente muy cercano. En caso de que se recurra a un cadáver, es necesario
que esa persona presente muerte cerebral, ya que en estos casos, aunque el paciente
tenga daño cerebral irreversible, las funciones cardiorrespiratorias se pueden
mantener de forma artificial con vida, dando oportunidad a tomar los órganos.
Desgraciadamente, en México la cultura de la donación es escasa, por lo que
del 85 al 90% de trasplantes, se realizan gracias a las donaciones de familiares
vivos y sólo entre un 10 y 15%, se obtiene gracias a un donador cadavérico.
¿En qué casos se recurre a este procedimiento?
El trasplante renal, se utiliza como un tratamiento ideal en los pacientes que
sufren de insuficiencia renal crónica. Existen otro tipo de tratamientos sustitutivos,
como la diálisis o hemodiálisis; que si bien puede salvar la vida del paciente,
la calidad de vida que le brindan no es la más recomendable. Son pacientes que
tiene que acudir dos o tres veces a la semana al hospital para someterse a la
hemodiálisis o cambiarse la diálisis peritonial todos los días. Esto provoca
que un niño no pueda llevar una vida normal, como asistir al escuela o desenvolverse
en un ambiente social.
Por el contrario, el trasplante renal proporciona al paciente, la oportunidad
de volver a vivir y de reincorporarse a su vida social.
Debemos agregar que la diálisis, desafortunadamente no suple todas las funciones
que normalmente desarrolla el riñón, por lo que los niños dializados, generalmente
se encuentran con anemia, se debilitan, deforman sus huesos y altera su crecimiento.
¿Se puede presentar un rechazo al trasplante?
Sí, desafortunadamente, se puede presentar un rechazo. Sin embargo, actualmente
se cuenta con medicamentos novedosos que permiten disminuir la incidencia de
rechazo al órgano.
El rechazo se presenta, generalmente, durante el primer año de realizado el
trasplante, después la incidencia disminuye. Con los nuevos medicamentos, la
probabilidad de un rechazo oscila entre un 10 y 15% de los casos.
¿Qué se hace en estos casos?
El hecho de que exista un rechazo, no es sinónimo de pérdida del órgano. Se
puede aplicar un tratamiento a base de esteroides y más del 90% responden favorablemente.
El 10% de los casos restantes, se controla con anticuerpos monocionales, es
decir, medicamentos muy específicos que previenen la pérdida del riñón. De tal
forma que la pérdida de injertos a consecuencia de un rechazo es baja.
¿Existe una preparación previa para este procedimiento?
Si, la preparación debe ser tanto para el paciente, como para el donador. En
México, independientemente del hospital en que se lleve a cabo el trasplante,
es necesario cumplir con un protocolo médico. El paciente y el donante, deben
de ser estudiados cuidadosamente, para obtener los mejores resultados posibles.
El receptor, debe estar en las mejores condiciones de salud posibles, es decir,
debe estar bien su sistema cardiovascular, no debe sufrir de infecciones y tener
un estado nutricional aceptable. En caso de que el trasplante se realice de
un donador vivo, es necesario descartar en él posibles enfermedades, como:
diabetes mellitus, hipertensión,
obesidad,
VIH
o hepatitis B,
lo cual impediría realizar el trasplante, además de investigar que, su estado
de salud general y la función de los riñones sean adecuados.
Dr. Yamamoto, ¿cuáles serian las características específicas de una persona
que quiere donar?
En México según la ley General de Salud, cuando un paciente quiere ser donador
vivo de algún órgano, tiene que ser su papá, su mamá o un pariente cercano del
paciente. Actualmente, no está permitido que un amigo pueda ser donador; debido
al comercio de órganos que se ha incrementado últimamente.
Desafortunadamente, esto también afecta a los pacientes, ya que la única opción
que les queda es recurrir a los donadores cadavéricos, que son muy escasos.
Por otro lado, si alguien desea donar sus órganos al morir, debe de expresar
su deseo a sus familiares o puede llenar una tarjeta de donación (se puede conseguir
en la CONATRA o en las unidades de trasplantes de cualquier hospital), sin embargo
es importante recalcar que únicamente se pueden utilizar los órganos de quienes
tengan muerte cerebral.
¿A partir de qué edad se puede someter un niño a un trasplante?
Desde el primer año de edad, con grandes probabilidades de éxito, es decir el
receptor no tiene ningún impedimento para ser sometido a un trasplante. Antes
se creía que era necesario esperar a que un bebé pesara más de 10 kilos para
poder realizarlo. Sin embargo, actualmente hemos realizado trasplantes a bebés
más pequeños y con una alto grado de éxito.
Por otra parte, una persona puede ser donador después de los 18 años, hasta
los 50 o 60 años de edad, dependiendo de su estado de salud.
¿Es importante la compatibilidad en este tipo de trasplante?
Aunque la compatibilidad, no es determinante para el éxito del trasplante, si
puede influir en la sobre vida del mismo, es decir que entre más compatibilidad
exista, el injerto durará más tiempo. Sin embargo, la compatibilidad no es indispensable,
como en el caso del un trasplante de médula ósea.
¿Cuáles serían las posibles complicaciones de un niño trasplantado?
Las complicaciones podrían ser:
- Inmediatas: la pérdida del injerto, ya sea por una posible obstrucción o
rechazo.
- Tardías: posibles infecciones virales, bacterianas o por hongos.
¿De qué depende
el éxito del trasplante?
Depende en gran parte de la infraestructura y del equipo adecuado; tanto humano
como técnico.
Después de la operación, el seguimiento del paciente, juega un papel muy importante
para garantizar el buen funcionamiento del injerto. Es indispensable que el
paciente continúe con su tratamiento después de la cirugía, es decir, con sus
medicamentos y visitas constantes con el especialista.
¿Cuánto tiempo dura
la rehabilitación del niño, después de un trasplante de riñón?
El niño tarda aproximadamente tres meses en incorporarse a su vida diaria, ya
que es en este periodo, donde se recetan medicamentos inmonusupresores en dosis
muy altas para evitar el rechazo. Esto provoca que las defensas del niño estén
bajas y los expone a ciertas infecciones. Por esto, durante este periodo, se
deben de evitar lugares públicos o personas enfermas, así como llevar una buena
alimentación. Después de estos primeros meses, el paciente va a seguir con medicación
de por vida, pero en ningún momento esto le impedirá llevar una vida normal.
En caso de que el
trasplante no se logre, ¿qué se puede hacer?
En este tipo de casos, es necesario regresar a los tratamientos sustitutivos
(diálisis y hemodiálisis) y buscar un nuevo trasplante.
Las personas se pueden someter a varios trasplantes de riñón a lo largo de si
vida, aunque lo ideal es buscar que el injerto no se pierda.
Por otro lado, los tratamientos sustitutivos (hemodiálisis o diálisis peritoneal)
durante mucho tiempo, pueden mermar la calidad de vida y la salud del paciente,
lo que podría provocar que el periodo de vida del injerto, cuando se realice
el trasplante, disminuya.
Actualmente, el Dr. José Alfonso Yamamoto Nagano, realiza en el Hospital
Metropolitano, esta cirugía con gran éxito. Este centro hospitalario
cuenta no sólo con el equipo técnico necesario, sino con el equipo humano para
ofrecer el mejor servicio posible.
Dr. José Alfonso Yamamoto Nagano, Cirujano Pediatra
Por: Carmen Soto
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